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Archive for the ‘Psicología social’ Category

Son muchos los factores que influyen en el bienestar que una persona siente con su pareja. En una noche cualquiera, cuando ambos miembros duermen juntos, pueden darse múltiples posturas. Sin embargo, cada pareja tiene su propio patrón de comodidad en la cama, que puede ir variando según lo bien que se sientan juntos.

¿Qué dice de nuestra relación nuestra postura al dormir? En Parship, expertos en relaciones sentimentales han estudiado el estado de las parejas de enamorados y han corroborado que la postura que se adquiere involuntariamente a la hora de dormir es distinta según el estado de la relación:

  • Fugitivos: descansando de lado, con las piernas ligeramente encogidas, como en posición fetal. Se mira hacia el mismo lado que la pareja, pero sin tocarla. Esta posición refleja una relación equilibrada pero más racional que sentimental.
  • Cabeza con vientre: cuando uno apoya la cabeza para dormir en la barriga del otro, es señal de que la relación es muy afectuosa y hay mucha complicidad entre los dos. Existe un equilibrio excelente y está claro cuál de los dos es el dominante.
  • De caballito: uno duerme de lado y el otro se monta en su espalda, rodeándolo con los brazos por detrás. El que monta espera más en algún aspecto de la relación y está más involucrado en su mantenimiento que el otro.
  • De cucharita: los dos se acomodan uno contra la espalda del otro, como si fueran dos cucharas pegadas. Según los expertos,  esta posición es la más identificativa como símbolo de una relación de pareja equilibrada a la perfección.
  • La sumisión: uno de duerme a cierta distancia, mientras que la mano del otro descansa en su cuerpo. El apoyar la mano en el cuerpo del otro es indicativo de que el que lo hace siente cierta inferioridad y falta de seguridad frente a la persona en la que se apoya.
  • Los mimos: uno imita la posición del otro durante el sueño. Es indicativo de una compenetración a nivel espiritual muy fuerte e inconsciente entre los dos miembros de la pareja.
  • Espalda con espalda: si se están tocando, indica una confianza total del uno en el otro.
  • La evasión: también de espalda contra espalda, pero es una variante de la postura anterior, con connotaciones negativas. Aquí no hay ni un solo punto de contacto entre ambos, y eso equivale a un deterioro de la pareja en términos de romance y pasión.
  • Amontonados: si cada uno duerme mirando hacia un lado distinto y con las piernas entrelazadas en las del otro, está presente un deseo de intimidad y de contacto muy grande entre ambos. A los dos miembros les resulta prácticamente imposible mantenerse separados, ni siquiera por la noche.
  • El abusivo: uno acapara la mayor parte de la cama y deja al otro un espacio muy reducido. El que ocupa más espacio es el dominante en la pareja. Además, muestra egoísmo respecto a sus necesidades en la pareja y es menos empático con la otra persona de lo que ella lo sería con él.

El estudio ha sido validado como efectivo y los resultados de la relación postura al dormir – estado de la pareja se han verificado. La satisfacción con la pareja es algo que se manifiesta involuntariamente a lo largo de todo el tiempo que se pasa con ella. Si no se está satisfecho, se nota en pequeñas miradas, silencios o confrontaciones sin importancia que pueden llegar a agravarse. De la misma forma, prestar atención a cómo duerme esa persona también puede ser buen indicativo de si es feliz a nuestro lado.

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La creencia popular tan extendida entre psicólogos durante años, ha quedado desbancada.

Entre todos es muy conocida la idea de que, si una persona relata un hecho falso, su mirada se dirige a la derecha. Cuando mira hacia la izquierda, en cambio, se interpreta como que está recordando. Esto se ha enseñado en la carrera de Psicología, ha sido utilizado como herramienta por muchos psicólogos para efectuar diagnósticos y se ha explicado como materia en cursos de lenguaje no verbal y comunicación humana.

Han sido los investigadores de la Universidad de Edimburgo y de la Universidad de Hertfordshire quienes han realizado este inesperado hallazgo: basándose en la relación que se supone entre el movimiento de los ojos y el pensamiento, han intentado corroborar que un mentiroso mira hacia la derecha mientras construye su versión de la historia.

Se han utilizado personas voluntarias para el experimento. Los voluntarios debían contar una historia que podía ser real o inventada, mientras estaban conectados a aparatos que registraban el movimiento de sus ojos.

Si la teoría hubiera sido cierta, los ojos de los voluntarios, cuando mentían, se habrían dirigido más hacia la derecha que hacia cualquier otra dirección, pero no ha sido así.

Como dato curioso, se utilizaron mentiras preparadas por los investigadores y mentiras llevadas por los propios voluntarios, entre las que se encontraban hablar de familiares desaparecidos que en realidad no lo estaban.

Caroline Watt, una de los investigadores de la Universidad de Edimburgo, afirmó, tras ver los resultados, que “es hora de abandonar esta manera para detectar el engaño«.

No hay ninguna relación entre  la dirección a la que miramos y si decimos la verdad. De hecho, se ha comprobado, también con voluntarios, si entre dos personas que conversan, una puede detectar cuándo la otra le está mintiendo. Tampoco se ha demostrado.

Ni el que miente mueve los ojos en una dirección determinada, ni el que escucha puede detectar su mentira observando su mirada. Así que, habrá que buscarse otros medios para averiguar cuándo nos están diciendo la verdad…

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¿Es cierto que podemos formar nuestra personalidad a partir de la gente que nos rodea? Las personas nos valemos del entorno para sentirnos bien con nosotras mismas. Cuando nos definimos, lo hacemos en base a la mentalidad de nuestra cultura y de quienes comparten nuestra vida diaria.

La autoevaluación es comparación.

Pero esto no es algo que se haga a la ligera: compararnos con cualquier persona puede ser muy dañino para nuestra autoestima, y eso es algo que sabemos. Si queremos ser unos grandes físicos y nos comparamos con Albert Einstein, es muy posible que nos de un bajón anímico y desechemos la idea de adentrarnos en el mundo de la Física. Si hemos estudiado inglés en el instituto y nos comparamos con un niño que apenas sabe formular preguntas, nos sentiremos inteligentes. Podemos llevar a cabo un acto de humildad y decir “sólo es la experiencia, llevo muchos años aprendiendo inglés”, pero no dejaremos de sentir ese bienestar por haber demostrado nuestro dominio superior en una rama del saber. Estas comparaciones son algo inherente al ser humano, y es algo que se puede aplicar a cualquier ámbito de la vida:

  • A nivel personal
    Yo soy más buena o más mala persona que los que me rodean, yo soy menos responsable que ella, yo soy más estúpido”. Por lo tanto “soy bueno (o malo), irresponsable y estúpido”.
  • A nivel  académico
    La nota media para acceder a la carrera que quiero está en un 7,8 y yo he sacado un 6,5. Estoy por debajo de la media, no soy inteligente”. Y de ahí, es posible llegar a un “yo no valgo para estudiar esa carrera”.
  • A nivel profesional
    Mis compañeros de trabajo no rinden tanto como yo: soy mucho más competente que ellos”. Y de ahí llegar a decir, fuera del trabajo “soy muy competente, rindo mucho en mi trabajo, más que cualquiera”.
  • A nivel social
    “En mi comunidad religiosa si no crees en Dios no eres una buena persona. Yo no creo en Dios, por lo tanto, soy un rebelde de mi comunidad, un antirreligioso, una mala persona”.

Entonces, ¿por qué utilizamos estas comparaciones, si pueden hacernos sentir peor? A simple vista no parece muy útil.

La respuesta se puede encontrar en los ejemplos expuestos: elegimos aquellas comparaciones que nos hacen sentir bien, aquellas en las que “salimos ganando” al compararnos con otro. Sólo cuando no es posible encontrar a nadie para quedar por encima nos comparamos quedando por debajo, como sucede en el caso de la comunidad religiosa. Resulta inevitable que nos comparemos con los demás, así que si no podemos compararnos para quedar bien, automáticamente lo haremos para quedar mal.

¿Cómo nos comparamos?

Utilizamos fundamentalmente tres técnicas:

  • Comparación con personas que consideramos superiores
    La efectuamos con gente que admiramos. Se afirma tener aspectos en común con ellos. Así, damos la impresión de que nos parecemos y obtenemos el mismo reconocimiento que ellas. Estas personas pueden ser famosas o un ser querido:
    Yo no me he sacado la ESO, ¿y qué? Einstein tampoco, y mira dónde lle
    “¿Qué dices de mi sueldo? Mi padre sacó adelante a mi familia con mucho menos”.
  • Comparación con personas que consideramos al mismo nivel
    ¿Ves esa chica, la que está rodeada de gente? Pues yo me junto con ella
    ¿Que ha ganado el partido? Pues claro que lo ganó, ¡es español!
  • Comparación con personas que consideramos inferiores
    Es la más sencilla, la más efectiva, y la más utilizada.
    Tengo la mejor colección, ninguno de mis amigos tiene tantos como yo
    No le preguntes a él, no entiende de estas cosas. Yo sí que entiendo

Y, efectivamente, así es como nos valemos de los demás para crear una imagen de nosotros mismos. Los que padecen depresión o no se quieren a sí mismos, en muchas ocasiones se encuentran influidos por la comparación que hacen de sí con la gente que les rodea: si se perciben como inferiores o menos competentes, su autoestima decae y pueden llegar a creerse que no valen para nada. De la misma forma, también existe una variante de este fenómeno en el extremo opuesto: el narcisismo es un trastorno psicológico en el que la persona piensa que es la mejor en todo, y que los demás están por debajo de él.

Y no da la impresión de que la comparación social influya tanto en nosotros, ¿verdad?

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El término Burnout apareció a mediados de la década de los 60, su traducción literal es estar quemado o agotado, en relación a las actividades emprendidas como trabajador.

El síndrome de Burnout es característico en puestos de empleo en los que se está constantemente en contacto con los usuarios que demandan un servicio, profesiones relacionadas con la salud enseñanza o seguridad pública son las causantes de un mayor riesgo entre sus trabajadores de padecer este síndrome. Aunque actualmente se considera que puede aparecer en cualquier tipo de profesión y trabajo.

Los síntomas del síndrome de Burnout son de gran variedad, prevaleciendo el agotamiento tanto físico como mental y emocional, lo que lleva al trabajador a experimentar una fatiga crónica, apatía y desmotivación, lo cual se asocia a una evidente insatisfacción laboral, uniéndose sentimientos de desesperanza, incapacidad profesional, y falta de entusiasmo en general por la vida.

Pines y Aronson (1988) defienden la idea de que los trabajadores más propensos a padecer este síndrome, son aquellos que comienzan sus trabajos con fuertes deseos de realización personal, mostrando altas expectativas y manteniéndose idealistas, sintiendo que el trabajo es lo que da sentido a sus vidas, mediante una gran vocación social se encuentran motivados y entusiasmados. Este estado inicial para afrontar un trabajo, al pasar periodos largos e intensos, dicha actitud acaba volviéndose en su contra, ahogándolos, al haber estado bajo una implicación intensa y constante, en una repetida presión emocional que los catapulta al abismo, en consecuencia se vuelven vulnerables a padecer el síndrome de Burnout. El efecto habría sido como el de una montaña rusa, en el que pasarían de estar en lo más alto a precipitarse al extremo opuesto de forma irreversible.

Seguro que os habéis encontrado con personas de este tipo que os hayan atendido en su puesto de trabajo, son fácilmente identificables ya que se caracterizan por su deshumanización, cinismo y apatía, mostrando total indiferencia e incompetencia. Este sentimiento se vuelve crónico, y en consecuencia afectando al rendimiento profesional como al estado de ánimo en general, dominado por la negatividad. Son realmente personas «quemadas» por su trabajo.

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Es un hecho que las personas tendemos a pensar de nosotras mismas de manera favorable. Normalmente, nos mostramos orgullosos de nuestros logros y nos sentimos competentes en los campos que nos importan. Gracias a esto, nos sentimos bien con nosotros mismos. Sin embargo, esta visión es un engaño que nos dificulta ver cómo somos realmente.

Para estar satisfechos con nosotros mismos y seguir viéndonos competentes, utilizamos, sin darnos cuenta, los procesos de autoengaño. Estos son los siguientes:

  • Efecto “superior a la media”: se refiere a las visiones infladas que las personas tienen de sus capacidades. Los profesores creen que son más competentes dando clases que sus compañeros de profesión; los adolescentes, que tienen más control sobre el consumo de drogas que sus compañeros.

  • Ilusiones de control: la creencia de que se pueden controlar los resultados de sucesos que no dependen de nosotros. Se da sobre todo en sucesos aleatorios, como quien cree que tiene más posibilidades de que le toque la lotería por utilizar ciertos números, o que las personas más hambrientas crean tener más posibilidades de ganar una hamburguesa que las no hambrientas.
  • Optimismo irrealista: casi todo el mundo cree que el futuro le sonríe; tendrán más experiencias positivas que el resto de personas, y no les irá tan mal como a las personas mayores que conocen, y que no han tenido la vida que esperaban. Esta visión de futuro se extiende también a los seres queridos, de forma que la gente cree que sus amigos y familiares tendrán mejores resultados en una entrevista de trabajo, en un viaje o en un futuro lejano que el resto de personas implicadas en esas experiencias.

  • Sesgo atribucional de autoenaltecimiento: consiste en atribuir los éxitos a las causas internas y los fracasos a causas externas. Es muy común en los estudiantes que afirman que “han aprobado un examen”, porque cuando suspenden dicen que “el profesor les ha suspendido”. No creen que el suspenso sea suyo, sino causa del profesor, que es externo a ellos.

  • Rechazo mnémico: se recuerdan con mucha más facilidad los puntos fuertes que las debilidades. Por ejemplo, una persona habla mucho más de que es alguien que quiere mucho a su pareja, que del hecho de que pueda serle infiel.

  • Aceptación y refutación selectivas: se adopta una actitud crítica ante las críticas y benévola ante las alabanzas. En muchas ocasiones, no se está de acuerdo en que se halla cometido un error y se producen enfados cuando alguien lo dice; pero si lo que se está diciendo es que ha tomado una buena decisión, la persona acepta de buen agrado el comentario.

  • Comparación social estratégica: resulta mucho más cómodo para la persona compararse con grupos sociales que estén considerados más bajos al suyo o de peor calaña. Así, un rico se compara con un pobre porque el pobre está peor reconocido que él, y le sirve para sentirse superior. También puede compararse con personas que considera de su mismo nivel o nivel superior, pero las razones son diferentes.

  • Interpretación selectiva: se trata de comparaciones sociales en las que se altera el resultado para que parezca favorecedor, es decir, que a las personas les parecen más positivas las cosas que tienen los atributos que creen que poseen, y más negativas las cosas que tienen los atributos que no poseen. Así, si alguien cree que es positivo saber de informática y sabe mucho, le gustarán más aquellas personas que sepan de informática que las que no. Si cree que saber de música es algo totalmente inútil, y ella no sabe de música, no le gustarán aquellas que tocan instrumentos.

Gracias a todas estas formas de autoengañarnos, podemos sentirnos mejor con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Pero, a menudo, esta imagen no suele corresponderse con la realidad. Hemos de tener cuidado si queremos que los demás nos vean como a nosotros nos gustaría vernos.

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La película La Ola (2008), dirigida por Dennis Gansel, está basada en la novela La tercera ola de Morton Rhue (1981). Esta novela está basada, a su vez, en el experimento real que el investigador Ron Jones llevó a cabo en 1967 en California (EEUU) sobre la Alemania nazi. El film relata la historia de un profesor que debe impartir un curso sobre la autocracia de una semana de duración.

Para enseñar a sus alumnos adolescentes que una nueva dictadura es posible, se propone llevar a la práctica el tema sobre el que tiene que impartir sus clases. Tras un debate con los alumnos, plantea preguntas que llevan a la reflexión a los chicos sobre si sería posible crear una dictadura en la época actual. En su gran mayoría replican y deciden que no podría ser, ya que están concienciados de sus efectos negativos gracias a la Alemania Nazi, y saben que fue algo terrorífico. Creen que las generaciones venideras han podido aprender la lección y que no volverá a ocurrir algo así.

El propósito del profesor Rainer sobre esta cuestión es hacerles ver como sí podría ser posible que resurgiera, si se ocasionan las circunstancias adecuadas y  un planteamiento organizado. Para esto, él mismo se mete profundamente en el papel que le ha tocado dentro del grupo. Se denominan a sí mismos La Ola, y Rainer es propuesto por los jóvenes como líder, siendo este un rol tremendamente importante y necesario para alguien como él, que le gusta que le tomen en serio y le hagan caso (Rainer tiene un problema de autovalía y autoestima, creyendo que está por debajo de sus compañeros, y que los demás le miran por encima del hombro).

A medida que se va desarrollando el grupo se van creando señas de identidad que lo diferencian de los demás, y hacen similares a los miembros, como que todos lleven un “uniforme” distintivo (camisa blanca), tengan un símbolo que los representa (una ola) y un saludo oficial con el que identificarse entre ellos.

Como se representa en la película, las personas que se encuentran desprotegidas, vulnerables y débiles ante los demás, son las que más necesidad tienen de identificarse con un grupo. Así sucede con el chico que más lo lleva todo al extremo, Tim, el típico alumno que quiere gustar a los demás pero que todos se burlan de él. El grupo representa su vida y expresa que no es nadie sin él. Mediante el sentimiento de pertenencia grupal, puede experimentar como es protegido gracias al arropo de los demás compañeros, pasa de ser marginado a ser aceptado, se une a los demás miembros mediante objetivos comunes, y goza de una interacción privilegiada que se destaca por encima de los que no pertenecen al grupo. Tim se vuelve dependiente de La Ola, ya que en él se siente importante, querido y valorado, y  esto hace que quiera volcar su vida en el grupo, presentándose así graves consecuencias si se le pretende dar fin mediante la disolución de sus miembros.

Todo este proceso grupal aparece en la película de forma muy detallada y magistralmente representada, y con un desenlace que no defrauda al espectador. Por nuestra parte, queda recomendada a todos, esperamos vuestros comentarios acerca de ella, para que entre todos podamos reflexionar sobre la fuerza que puede tener un grupo en una persona, y en qué podemos llegar a convertirnos. Y si realmente aprendemos de la historia, de los sucesos ya pasados. En la entrada de uno de los pabellones del antiguo campo de concentración de Auschwitz sigue colgado un cartel que dice: “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”. 

Está película podéis verla de forma completa en youtube.

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En la conferencia, «La cooperación en humanos y simios», el importante Primatólogo Michael Tomasello presentará sus trabajos realizados como investigador, en los cuales se ha interesado por la forma que tienen los humanos de colaborar entre ellos para conseguir algunos fines muy importantes, en comparación con la colaboración que presentan los chimpancés y los grandes simios.

Las investigaciones abordadas en esta conferencia aportan datos reveladores sobre la considerable diferencia en el plano cognitivo y motivacional, que existe en cómo cooperan los humanos entre ellos a cómo lo hacen los chimpancés y grandes simios. El Dr. Tomasello ha descubierto que la clave puede estar en la comida, ya que los humanos utilizan recursos más sutiles y elaborados en la obtención de los alimentos, como la adaptación para colaborar en la búsqueda de alimentos, y mecanismos específicos para compartirlos a través de la coordinación y comunicación.

Michael Tomasello es reconocido a nivel mundial como uno de los especialistas más importantes en la Psicología comparada entre humanos y simios. Es además el director del Departament of Developmental and Comparative Psychology del Max-Planck-Institut für evolutionäre Anthropologie. Sus investigaciones comprenden un amplio campo de interés, ya que se interesa por los procesos cognitivos comparados, las ciencias cognitivas aplicadas al aprendizaje social, así como la adquisición del lenguaje.

Gracias al Ciclo de Conferencias de la Asociación de Becarios de “la Caixa”, vamos a poder disponer del privilegio en España de asistir a la ponencia de este ilustre Psicólogo sobre La cooperación en humanos y simios, que tendrá lugar en CosmoCaixa Barcelona el 24 de mayo a las 19h. La conferencia será gratuita y abierta al público hasta llenar aforo.

En esta interesante conferencia participará además Josep Call Balaguer, ex becario de “la Caixa”, colaborador del Dr. Tomasello en el Max- Planck-Institut für evolutionäre Anthropologie de Leipzig como director del Wolfgang Köhler Primate Research Center. Se trata del centro más importante del mundo en el que se realiza la investigación de los procesos cognitivos comparados.

Esta conferencia se presenta en el marco contextual del Ciclo de Conferencias de la Asociación de Becarios de “la Caixa” que viene desarrollándose desde el 2011 con el apoyo de la obra social. Cuyo objetivo es el de traer a nuestro país personalidades de reconocido prestigio a nivel mundial, por las investigaciones más importantes realizadas en todos los campos del conocimiento, con quienes los exbecarios de “la Caixa” han tenido oportunidad de colaborar manteniendo una estrecha relación.

Estáis todos invitados a este gran acontecimiento, al que os animamos a asistir, ya que es un privilegio contar con Michael Tomasello y Josep Call, investigadores reconocidos mundialmente por sus trabajos en distintos campos de la Psicología.

 

No identificaremos los rasgos únicos de la mente humana

hasta que no descubramos los rasgos en común con el resto de primates.

Michael Tomasello y Josep Call

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El psicólogo Albert Bandura es la figura más representativa para explicar la transición entre el conductismo y el cognitivismo. Gracias a su perspectiva sobre la idea que dominaba la época conductista, se cambio de paradigma hacia la psicología cognitiva, siendo ésta la más aceptada actualente. En la teoría cognitivo-social de Bandura destaca el modelo del determinismo recíproco que viene a decir que los factores ambientales, los cognitivos, personales, de motivación, emoción, etc, interactúan todos entre sí recíprocamente.

Se sitúa por lo tanto en contra de los más extremistas con respecto a la localización de las causas de la conducta, rechazando el extremo ambientalista y el determinismo personal, Bandura establece una interacción entre las distintas corrientes, por lo que los factores ambientales, personales y conductuales, no son entidades separadas, sino que interactúan mutuamente entre sí.

Ante el conductismo clásico Bandura declara que el organismo no responde solamente a los estímulos del medio de forma autómata, sino que también reflexiona y responde de forma significativa. Considerando que en el proceso de aprendizaje hay que tener en cuenta las siguientes capacidades básicas:

  • Capacidad simbolizadora, para ensayar simbólicamente soluciones, sin que sea necesario ejecutarlas y sufrir las consecuencias de sus errores.
  • Capacidad de previsión, al proponerse metas se  ensayan las posibles acciones y consecuencias, que se pueden convertirse en motivadores y reguladores de la conducta previsora.
  • Capacidad vicaria, mediante la observación de modelos se puede aprender vicariamente de lo que otros hacen y las consecuencias de dichas acciones, sin necesidad de pasar por la ejecución de las mismas.
  • Capacidad autorreguladora, el hombre puede controlar su propia conducta manipulando el ambiente y utilizando estrategias cognitivas proponiéndose metas, objetivos e incentivos a sus propias acciones.
  • Capacidad de autorreflexión, analizar sus propias experiencias, contrastándolas con los resultados obtenidos, analizar sus ideas, y desarrollar la percepción que tienen ellos mismos sobre su eficacia.

Aunque Bandura defiende la idea de que las conductas que hayan obtenido recompensas positivas tendrán más posibilidades de ser repetidas y en cambio disminuirán las conductas que hayan obtenido consecuencias negativas, este proceso en el hombre es más bien rudimentario ya que es compatible a los procesos que utilizan los animales. Con la teoría social cognitiva muestra la complejidad de los procesos humanos para realizar una conducta , mediante la observación la persona puede aprender una acción y sus consecuencias y deliberadamente tendera a realizarla o no dependiendo de sus características personales y su motivación.
«El aprendizaje sería muy laborioso (por no decir peligroso) si las personas se basaran sólo en los efectos de sus propias acciones para informarse sobre qué hacer»

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Cuando hablamos del autoconcepto nos referimos al conocimiento que las personas tienen de sí mismas. Se trata de una representación mental que alguién tiene sobre su forma de ser o de actuar en una situación concreta o de forma permanente. Una persona está utilizando un autoconcepto cuando se define a sí misma como “buena”, “incompetente” o “activa”.

Se distinguen tres tipos de autoconcepto en Psicología:

  • El yo individual se refiere a la idea que una persona tiene de sí misma en base a sus características personales. Sirve para diferenciarse de las personas que forman parte de su mismo contexto social, y lo que se busca conseguir con esta diferenciación es ensalzarse a uno mismo. El yo individual se manifiesta, por ejemplo, cuando alguien afirma que es “muy responsable” en comparación con el resto personas. Al afirmar esto, se protege del temor a que le juzguen como irresponsable y, además, queda por encima de los demás en esa cualidad.
  • El yo interpersonal hace alusión a las relaciones compartidas con otras personas. Se manifiesta en situaciones tales como estar con la pareja, un amigo, o participar en una conversación con un familiar. Se trata de relaciones significativas, y el yo interpersonal actúa con el objetivo de mantenerlas y ensalzar al otro participante. La persona se autoevalúa y deduce su forma de actuar y de ser gracias a su comportamiento en esas situaciones, por lo que puede llegar a la conclusión, por ejemplo, de que es “un irrespetuoso” si cree que ha faltado el respeto a alguien cuando tienen una discusión.
  • El yo colectivo surge con la pertenencia de la persona a grupos y categorías sociales. Es la idea que se tiene de uno mismo como miembro de un grupo y se diferencia de la que se tiene de aquellos que pertenecen a grupos distintos. Si en el yo individual se intenta ensalzar a uno mismo, y en el yo interpersonal a la persona con la que se interactúa, el yo colectivo intenta ensalzar al grupo al que se pertenece. Se forma a partir de la identificación con el grupo. Así, si alguien afirma que es “conservador” se está incluyendo dentro del grupo de “los conservadores” – como un partido político – y está asumiendo que tiene una forma de ser y de actuar similar a la que es característica de ese grupo social.

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Los ministros europeos de Salud han animado a las organizaciones a «crear lugares de trabajo saludables a través de medidas tales como el ejercicio, horarios laborales razonables y estilos saludables de gestión”.

Según diversas encuestas, el 42% de los directivos todavía subestiman la prevalencia este tipo de problemas en su organización.

La Asociación Americana de Psicología (APA) reconoce el Burnout como un patrón de estrés  en el trabajo en el que elEstrés laboral cansancio, combinado con dudas sobre el valor de su trabajo o la capacidad para hacerlo conducen a depresión y disminución del rendimiento. Según un estudio realizado por The Finnish Institute of Occupational Health, el agotamiento podría ser responsable de hasta el 69% de los nuevos casos de depresión entre los trabajadores.

Prevenir el estrés y evitar el Burnout en el lugar de trabajo es esencial para la salud del personal y redunda en beneficio directo para la propia empresa.

Muchos expertos sugieren que las organizaciones deben adoptar un modelo de «higiene mental», mediante la identificación de los factores de riesgo y ayudando a los empleados a gestionarlos.

Una reciente encuesta del Institute of Chartered Management reveló que el 39% de los empleados creen que su estrés es provocado principalmente por su trabajo.

Existen una serie de medidas que todas las empresas deberían tener en cuenta a fin de minimizar el estrés.

  • Los profesionales deberían sentir que su trabajo contribuye positivamente en la organización, que debe transmitir correctamente dicha contribución.
  • Las  tareas deben ser variadas y flexibles, dentro de lo posible. La monotonía en el lugar de trabajo es una de las causas principales de estrés.
  • Los profesionales deberían recibir retroalimentación sobre su desempeño de forma regular. Repetidos estudios han demostrado que la incertidumbre sobre el rendimiento y su valoración es un factor de estrés importante.
  • Es importante que haya coherencia entre las expectativas de desempeño y las responsabilidades asignadas.
  • Se deben brindar las oportunidades adecuadas para el aprendizaje y resolución de problemas.
  • Los lugares de trabajo que tienen una mejor y mayor comunicación y que permiten a sus profesionales una mayor flexibilidad tienen menos casos de estrés laboral y depresión.

El lugar de trabajo tiene mucho que ofrecer para favorecer la mejora de las personas.

La mayoría de la gente encuentra que consigue una sensación de bienestar cuando tiene un trabajo que le satisface.

En el mejor de los casos, el lugar de trabajo es un lugar donde las personas pueden contribuir a que algo tenga sentido, conocer gente estimulante, y disfrutar superando desafíos. Pero con demasiada frecuencia, el lugar de trabajo los aleja de sus metas.

Esto provoca una espiral agotamiento, desesperanza y depresión. Las organizaciones, gestores y profesionales de recursos humanos están en la primera línea de una de las batallas más importantes de la salud pública en la actualidad. El primer paso en esa batalla es dejar atrás el estrés y centrarse en lo que se puede hacer para prevenirlo.

Firmado por:

Pablo Muñoz Gacto

Dirige y coordina Nascia aportando su visión, experiencia y trayectoria profesional y empresarial junto con la formación, conocimiento y competencia técnica en las áreas relacionadas con la neurotecnología y psicofisiología, control de estrés y counselling profesional y personal.

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