Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Personalidad’ Category

¿Es cierto que podemos formar nuestra personalidad a partir de la gente que nos rodea? Las personas nos valemos del entorno para sentirnos bien con nosotras mismas. Cuando nos definimos, lo hacemos en base a la mentalidad de nuestra cultura y de quienes comparten nuestra vida diaria.

La autoevaluación es comparación.

Pero esto no es algo que se haga a la ligera: compararnos con cualquier persona puede ser muy dañino para nuestra autoestima, y eso es algo que sabemos. Si queremos ser unos grandes físicos y nos comparamos con Albert Einstein, es muy posible que nos de un bajón anímico y desechemos la idea de adentrarnos en el mundo de la Física. Si hemos estudiado inglés en el instituto y nos comparamos con un niño que apenas sabe formular preguntas, nos sentiremos inteligentes. Podemos llevar a cabo un acto de humildad y decir “sólo es la experiencia, llevo muchos años aprendiendo inglés”, pero no dejaremos de sentir ese bienestar por haber demostrado nuestro dominio superior en una rama del saber. Estas comparaciones son algo inherente al ser humano, y es algo que se puede aplicar a cualquier ámbito de la vida:

  • A nivel personal
    Yo soy más buena o más mala persona que los que me rodean, yo soy menos responsable que ella, yo soy más estúpido”. Por lo tanto “soy bueno (o malo), irresponsable y estúpido”.
  • A nivel  académico
    La nota media para acceder a la carrera que quiero está en un 7,8 y yo he sacado un 6,5. Estoy por debajo de la media, no soy inteligente”. Y de ahí, es posible llegar a un “yo no valgo para estudiar esa carrera”.
  • A nivel profesional
    Mis compañeros de trabajo no rinden tanto como yo: soy mucho más competente que ellos”. Y de ahí llegar a decir, fuera del trabajo “soy muy competente, rindo mucho en mi trabajo, más que cualquiera”.
  • A nivel social
    “En mi comunidad religiosa si no crees en Dios no eres una buena persona. Yo no creo en Dios, por lo tanto, soy un rebelde de mi comunidad, un antirreligioso, una mala persona”.

Entonces, ¿por qué utilizamos estas comparaciones, si pueden hacernos sentir peor? A simple vista no parece muy útil.

La respuesta se puede encontrar en los ejemplos expuestos: elegimos aquellas comparaciones que nos hacen sentir bien, aquellas en las que “salimos ganando” al compararnos con otro. Sólo cuando no es posible encontrar a nadie para quedar por encima nos comparamos quedando por debajo, como sucede en el caso de la comunidad religiosa. Resulta inevitable que nos comparemos con los demás, así que si no podemos compararnos para quedar bien, automáticamente lo haremos para quedar mal.

¿Cómo nos comparamos?

Utilizamos fundamentalmente tres técnicas:

  • Comparación con personas que consideramos superiores
    La efectuamos con gente que admiramos. Se afirma tener aspectos en común con ellos. Así, damos la impresión de que nos parecemos y obtenemos el mismo reconocimiento que ellas. Estas personas pueden ser famosas o un ser querido:
    Yo no me he sacado la ESO, ¿y qué? Einstein tampoco, y mira dónde lle
    “¿Qué dices de mi sueldo? Mi padre sacó adelante a mi familia con mucho menos”.
  • Comparación con personas que consideramos al mismo nivel
    ¿Ves esa chica, la que está rodeada de gente? Pues yo me junto con ella
    ¿Que ha ganado el partido? Pues claro que lo ganó, ¡es español!
  • Comparación con personas que consideramos inferiores
    Es la más sencilla, la más efectiva, y la más utilizada.
    Tengo la mejor colección, ninguno de mis amigos tiene tantos como yo
    No le preguntes a él, no entiende de estas cosas. Yo sí que entiendo

Y, efectivamente, así es como nos valemos de los demás para crear una imagen de nosotros mismos. Los que padecen depresión o no se quieren a sí mismos, en muchas ocasiones se encuentran influidos por la comparación que hacen de sí con la gente que les rodea: si se perciben como inferiores o menos competentes, su autoestima decae y pueden llegar a creerse que no valen para nada. De la misma forma, también existe una variante de este fenómeno en el extremo opuesto: el narcisismo es un trastorno psicológico en el que la persona piensa que es la mejor en todo, y que los demás están por debajo de él.

Y no da la impresión de que la comparación social influya tanto en nosotros, ¿verdad?

Read Full Post »

        La persona que padece este trastorno puede adoptar hasta cien identidades distintas, en ciertos casos cada una de estas identidades son completas, con gestos propios, tono de voz y respuestas fisiológicas, independientes la una de otra, en otros casos sólo se diferencian las identidades por algunas características concretas.

        En otros tiempos a este trastorno se le llamaba “Trastorno de personalidad múltiple”. El DSM IV, modificó el nombre de este trastorno llamándolo trastorno de identidad disociativa, debido a que lo que define a este trastorno es que los aspectos de la identidad del individuo están disociados. La identidad “huésped” es por lo general la que se convierte en paciente y va a pedir tratamiento. En un caso clínico se presentó una persona que tenía 3 identidades o alter ego totalmente diferentes.

     Una vez en el hospital los psicólogos pudieron concluir las causas y la aparición de cada una de las identidades, una de ellas, la más racional y sosegada apareció a los 6 años de edad, al presenciar a su madre apuñalando a su padre, la segunda identidad, un hombre obsesionado con los temas sexuales, apareció por el hecho de que su madre, en privado, lo vestía de niña entre los 9-10 años de edad. La tercera identidad de este individuo era la más conflictiva y agresiva, que le llevo a tener más de un problema debido a las conductas violentas, surgió, tras recibir una paliza por parte de una pandilla de jóvenes.

         De esta forma se comprueba la vital importancia de tales hechos traumáticos para una persona, que en este caso utiliza una tendencia natural a “disociarse” como fuga de escape, a la creación de distintas identidades que hagan frente a dichas situaciones. Una forma de liberar la tensión reprimida. También se relaciona con una falta de apoyo social durante o después del abuso. La amnesia disociativa y los estados de fuga también son reacciones claras a fuertes tensiones vitales.

Criterios para su diagnóstico DSM IV

A) Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno de sí mismo)
B) Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.
C) Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
D) El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o una enfermedad médica (por ejemplo, crisis parciales complejas).

       Hay personas que tienen más vulnerabilidad a experimentar la disociación del evento traumático bajo este trastorno, son personas sugestionables, que se valen de la disociación para escapar del suceso traumático que les causa malestar. Cuando el trauma se hace insoportable la persona se escuda en identidades disociadas múltiples. Las personas menos sugestionables, sin embargo, tienden, ante un hecho de estas características, presentar un Trastorno por estrés postraumático (TEPT).

        La mayor parte de los estudios indican que el TID está causado por traumas infantiles. Putnam y otros (1986) examinaron 100 casos y descubrieron que 97 de los pacientes habían experimentado en algún momento traumas significativos, por lo general abuso sexual o físico.

Fuente: Barlow, D.H. (2003) Psicopatología. Ed Thomson.

Read Full Post »

La persona que es egocéntrica se caracteriza por considerar que el mundo gira en torno suyo, distorsiona la realidad en la que vive por lo que se cree mejor que los demás, y que sus intereses y opiniones están por encima que los de cualquier otro.

 “ego” que proviene del latín y significa “yo”, así egocéntrico indica etimológicamente la definición del yo como centro de todo lo que le rodea. De esta manera no es de extrañar la problemática que puede existir en este tipo de personas consigo mismos y con los que lo rodean. Estas personas se siente incomprendidas, experimentan soledad a menudo ya que las personas de su entorno acaban por rechazarlos, así pues,  se apodera en ellos una sensación de tristeza y de vacío personal.

En el DSM IV y el CIE 10 están recogidos una serie de trastornos que están muy estrechamente relacionados con el rasgo egocéntrico de la personalidad. Este rasgo interactúa con otros que se fundamentan en un carácter específico, y en su conjunto forman una conducta inadecuada e inadaptada, que se manifiesta en trastornos de la personalidad.

  • Trastorno Histriónico de la personalidad

Las personas que tienen este trastorno se caracterizan por tener una actuación muy emocional y dramática ante los demás para llamar la atención. Requieren de atención para sentirse cómodos y aceptados, si no la obtienen se sienten despreciados, se enfadan y se entristecen. Su simultaneidad es frecuente con otros trastornos de la personalidad de estas características, como el Trastorno Narcisista. Compartiendo el rasgo común característico del egocentrismo.

  • Trastorno narcisista de la personalidad

En este trastorno está más marcado el egocentrismo, la persona en sí se centra y encierra completamente con una preocupación extrema sobre sí mismo. Las características principales de este trastorno en el que el egocentrismo resulta ser una de las claves fundamentales, son las de falta de empatía, poca sinceridad, insensibilidad llegando a la frialdad emocional y falta de interés recíproco. Las personas con este trastorno se sienten que son mejor que los demás y que son envidiadas por ello, ya que tienen un grandioso sentido de autoimportancia. Tiene fantasias de éxito, se considera especial, y por lo tanto sólo puede relacionarse con personas que puedan estar en su mismo status. Exige de los demás una admiración excesiva. La actitud que presenta en su vida diaria es la de una persona arrogante y soberbia por lo general.

El comportamiento egocéntrico tiene como finalidad requerir la atención de los demás, percibiendo la realidad desde una perspectiva meramente basada en las emociones personales. La causa de este comportamiento se fundamenta en la falta de autovaloración.

Read Full Post »

Los individuos que presentan el trastorno paranoide de la personalidad tienden a generalizar de forma injustificada, e interpretar las acciones de los demás hacia él como conductas malintencionadas. De este modo el afectado, malinterpreta el comportamiento de los que interactúan con él, por lo general de forma negativa. Al contrario de la esquizofrenia paranoide, este trastorno no conlleva delirios ni alucinaciones. Este tipo de trastorno de la personalidad como cualquier otro  constituye un malestar para aquellos que lo rodean y para el propio afectado. La alteración se localiza en el carácter, en el rasgo de la personalidad, con patrones de comportamiento inadaptado.

Según el DSM-IV (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) las características esenciales para el diagnóstico de las personas que sufren este trastorno, son las de una desconfianza general hacia los demás, interpretando injustificadamente de forma maliciosa en diversos contextos las intenciones de los individuos que le rodean. Albergando rencores durante largos periodos de tiempo, sospechando intenciones ocultas maliciosas de los demás. Desconfianza sobre la lealtad de los amigos hasta la fidelidad de la pareja. Generando un malestar constante de angustia para el afectado, ya que considera que no puede confiar en nadie. Se produce más en varones que en mujeres, y tiene una prevalencia del 0,5 – 2,5% de la población general.

Existe predisposición genética para este trastorno, está relacionado con personas que tienen algún familiar con esquizofrenia crónica o trastorno delirante. pero la sociedad y el contexto familiar serán los determinantes para que se manifieste. La familia se considera como un eslabón primario, que debe actuar como generadora de relaciones afectivas, positivas y estables para lograr el desarrollo de un individuo sano emocionalmente.

Read Full Post »

En esta entrada se continuará con los trastornos de personalidad como continuación del artículo publicado anteriormente sobre este tema.  Desarrollaremos en este caso los trastornos de la personalidad pertenecientes al núcleo ansioso.

  • Trastorno de personalidad obsesiva-compulsiva: La persona obsesiva-compulsiva se preocupa por el orden y se esfuerza por ser perfecta. La gran necesidad de orden puede manifestarse en la atención a los detalles por parte de la persona, sin importar cuán triviales sean, y la afición por las reglas, rituales, horarios y procedimientos. Estas personas tiene estándares muy altos para si mismas; nunca están satisfechos con su labor. El extremado deseo de perfección puede, en realidad, llegar a reducir la productividad de una persona. Otra característica es la devoción al trabajo a expensas de su tiempo libre y amistades. Cuando se toman un tiempo libre prefieren dedicarlo a tareas serias como hacer colecciones o jugar al ajedrez. Escogen tareas muy demandantes que requieran gran atención a los detalles, incluso sus juegos se parecen mucho a un trabajo. La persona obsesiva-compulsiva también se muestra inflexible con respecto a la ética y la moral. Establece principios elevados para si mismo y tienden a seguir la ley al pie de la letra. Son muy escrupulosos y esperan que los demás también sean de esa manera. Tienen grandes problemas para trabajar con otra gente, porque sólo hay una forma correcta de hacer las cosas: su manera.
  • Trastorno de personalidad evitativa: La característica principal de este trastorno es un sentimiento de inadecuación penetrante y una gran sensibilidad a la crítica de otros. Una persona evitativa hará todo lo que esté en su mano por evitar situaciones en las que otros puedan tener oportunidades para criticarla. Ese fuerte miedo a la crítica y a la desaprobación puede hacer que un evitativo se aísle socialmente para evitar todas las oportunidades de crítica, restringirá sus actividades siempre que prevea una potencial situación de riesgo en la que quedaría expuesta a los demás y sentiría vergüenza. Sus sentimientos son heridos con facilidad, y parecen vulnerables e inhibidos en interacciones sociales, ocultando sus propios puntos de vista, opiniones o sentimientos por miedo a hacer el ridículo; tienen una autoestima muy baja y se sienten inadecuados para muchos desafíos de la vida diaria.
  • Trastorno de personalidad dependiente: Es una necesidad excesiva de ser cuidado, mimado y que le digan qué hacer. Las personas dependientes actúan de forma sumisa, para animar a otros a hacerse cargo de la situación. Necesitan apoyo y consejo constante, y con gusto cederán la responsabilidad de sus decisiones a alguien más. Debido a su temor a perder la ayuda de otros, evitan los desacuerdos con aquellos de quienes son dependientes, podrían incluso mostrarse de acuerdo con decisiones u opiniones que sienten que están mal para evitar hacer enfadar a las personas de las que dependen. Los sujetos que creen que son incapaces de cuidarse a si mismos pueden tolerar muchos abusos con el fin de mantener los lazos con personas que cuidarán de ellos.

Read Full Post »

Como continuación del artículo publicado anteriormente en el blog sobre los trastornos de personalidad. En este caso vamos a desarrollar los  pertenecientes al núcleo excéntrico.

 

  • Trastorno de personalidad esquizoide: La persona esquizoide está distanciada de las relaciones sociales normales. No muestra ningún interés o necesidad de relaciones íntimas o amistades. La familia suele significar poco para estas personas, y no obtienen la satisfacción habitual al formar parte de un grupo. Llega al extremo de ser totalmente indiferente a los demás, ni se molesta por las críticas ni le animan los cumplidos. De manera frecuente eligen hobbies solitarios como el coleccionismo, y prefieren trabajos que consistan en tareas mecánicas y abstractas. Generalmente el esquizoide experimenta poco placer con las experiencias corporales o sensoriales, como comer o el sexo. En ocasiones la persona esquizoide es pasiva frente a sucesos desagradables y no responde de forma efectiva ante los sucesos importantes.
  • Trastorno de personalidad esquizotípica: Mientras que el esquizoide es indiferente a la interacción social, el esquizotípico está enormemente incómodo en todas sus relaciones sociales. Muestran una gran ansiedad ante cualquier situación que les obligue a relacionarse, especialmente si es con extraños. Este tipo de personas sienten que son diferentes de los demás o que no encajan en el grupo. Cuando se ven forzadas a interactuar con un grupo desconocido no necesariamente se vuelven menos ansiosas conforme pasa el tiempo y se familiarizan con éste, al contrario, se pondrán cada vez más tensos. Se trata de personas extrañas y excéntricas; es frecuente que sean altamente supersticiosos, que crean en fenómenos psíquicos o paranormales que están fuera de las normas de su cultura. Pueden creer en la magia en que poseen algún poder. A menudo tienen percepciones inusuales que lindan en alucinaciones, como sentir que otros las observan o escuchar susurros con sus nombres.
  • Trastorno de personalidad paranoide: La persona paranoide es en extremo desconfiada de otros y los ve como una amenaza constante. Estas personas asumen que los demás están para ser explotados y engañados. Sienten que han sido heridos por otros y están preocupados por las dudas acerca de las motivaciones de los demás. Una persona paranoide jamás revelará datos personales a otros, pues está seguro de que serán utilizados en su contra. A menudo malinterpreta los eventos sociales, pudiendo generar un conflicto a raíz de un simple «Buenos días». Estas personas están en constante búsqueda de significados ocultos y motivaciones disimuladas en los comentarios y comportamientos de los demás. Son muy rencorosos y reacios a olvidar y perdonar incluso altercados menores, fruto de su desconfianza. Las personas con trastorno de personalidad paranoide están en riesgo de dañar a aquellos que amenazan sus sistemas de creencias. Su naturaleza argumentativa y hostil puede provocar una respuesta combativa en otros. Esta respuesta hostil de otros, a su vez, valida la suspicacia original de los paranoides de que los demás están en su contra.

Read Full Post »

¿Qué es un trastorno de personalidad?

Un trastorno de personalidad es un patrón perdurable de experiencia y comportamiento que difiere en gran medida de las expectativas de la cultura del individuo. Un trastorno de personalidad se manifiesta generalmente en más de una de las siguientes áreas: cognición (en cómo piensa una persona), afectividad (en cómo se siente), funcionamiento interpersonal (en cómo se lleva con otros) o en su control de los impulsos. El patrón es rígido y se exhibe a lo largo de una variedad de situaciones, llevando a la angustia o a problemas en áreas importantes de la vida, como el trabajo o las relaciones.

El patrón de comportamiento que define el trastorno de personalidad de manera típica tiene una historia larga en la vida de la persona y con frecuencia puede ser rastreado hasta manifestaciones en la adolescencia o incluso en la niñez. Para ser clasificado como un trastorno de personalidad, el patrón no debe ser resultado de abuso de drogas, medicación o una condición médica.

Variedades de trastornos de personalidad

El DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) enumera diez trastornos de personalidad. Éstos, a su vez, se reparten en tres grupos.

  • Núcleo errático: las personas que son diagnosticadas con trastornos que pertenecen al grupo errático tienden a tener problemas con el control emocional y dificultades específicas para llevarse bien con otros. Las personas con uno de estos trastornos frecuentemente parecen dramáticas y emocionales y son impredecibles. Este grupo consiste en cuatro trastornos de personalidad: antisocial, limítrofe, histriónica y narcisista.
  • Núcleo excéntrico: este grupo de trastornos de personalidad contiene rasgos que se combinan para hacer a las personas incómodas desde el punto de vista social y diferentes por completo. La mayor parte de la excentricidad de estos trastornos tiene que ver con la forma en que la persona interactúa con otros. Este grupo está formado por los trastornos de personalidad esquizoide, esquizotípico y paranoide.
  • Núcleo ansioso: consiste en patrones de comportamiento dirigidos a evitar la ansiedad. Los trastornos de este núcleo ilustran la paradoja neurótica: aunque un patrón de comportamiento resuelve de manera exitosa un problema para la persona, puede crear otro problema de igual o mayor gravedad. Este núcleo engloba los trastornos evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo.

En próximas entradas del blog desarrollaremos cada uno de los diez trastornos de personalidad que hemos mencionado.

Read Full Post »