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Posts Tagged ‘Dopamina’

Como bien todos conocemos, la esquizofrenia es una enfermedad que afecta a una parte de la población importante. En concreto, se conoce que un 1% de la población mundial padece dicha enfermedad, y el 40% de aquellos que la padecen han consumido drogas al menos una vez en su vida. El hecho de que se describan sus síntomas en las escrituras antiguas, nos hace pensar que este trastorno ha existido desde hace miles de años. Sin embargo, el término esquizofrenia sea quizás el término psicológico que más erróneamente se ha usado, ya que traducido al pie de la letra significa mente escindida, lo que nos hace pensar en una personalidad dividida o múltiple de forma equivocada.

Por lo que principalmente se caracteriza la esquizofrenia es por sus síntomas positivos, que incluyen: alucinaciones (visuales, auditivas, olfativas), delirios (de grandeza, de persecución, de control) y el trastorno de pensamiento (dificultades para organizar los pensamientos de forma lógica); y, por otro lado, los síntomas negativos, que incluye la ausencia de conductas normales como: falta de reactividad emocional, habla escasa, falta de iniciativa y de perseverancia, incapacidad para experimentar placer, y un completo aislamiento social. Mientras que los síntomas positivos parecen involucrar un exceso de actividad en los circuitos neurales en los que participa la dopamina como neurotransmisor, los síntomas negativos parecen producirse por procesos degenerativos que afecta al funcionamiento normal de ciertas regiones del cerebro.

Numerosas investigaciones sugieren que los síntomas positivos de la esquizofrenia están producidos por factores de índole bioquímica. La Hipótesis Dopaminérgica sugiere que algunos síntomas de la esquizofrenia, están causados por un exceso en la actividad de las sinapsis dopaminérgicas, es decir, en aquellas conexiones que hacen que se produzca y expulse la dopamina, que van desde el área tegmental ventral al núcleo accumbens y la amígadala, que son los principales encargados de sintetizar y expulsar la dopamina de los sistemas de recompensa cerebral.

Hace unos 50 años, el cirujano francés Henri Laborit, descubrió que un compuesto, la clorpromacina, combatía muchos de los efectos de la esquizofrenia, evitando que muchos pacientes tuvieran que permanecer de forma prolongada en el hospital. Esta sustancia, incluida en muchos de los fármacos antipsicóticos actuales, tiene efectos beneficiosos como la reducción o incluso desaparición de las alucinaciones y los delirios. Esta reducción de los síntomas se debe principalmente a una razón: los fármacos bloquean los receptores dopaminérgicos. Así pues, los síntomas positivos de la esquizofrenia se ven reducidos mediante un efecto común que tienen todos estos fármacos: antagonizar la transmisión dopaminérgica.

Asimismo, existen otro tipo de sustancias que originan el efecto contrario: favorecen los síntomas positivos de la esquizofrenia, es decir, actúan como agonistas de la dopamina. Un ejemplo claro de ello son la anfetamina, la cocaína y el metilfenidato (Ritalina, psicoestimulante). Es decir, este tipo de sustancias refuerzan intensamente las sinapsis productoras de dopamina y por tanto refuerzan la conducta. Si los mecanismos del refuerzo se activaran en los momentos inadecuados, digamos que las conductas inadecuadas (como los pensamientos delirantes) pueden resultar reforzadas. En algún momento, seguro que usted recuerda algún pensamiento delirante que ha tenido, perfectamente comprensible, ya que todos lo vivimos, aunque luego los olvidemos. Pues bien, si estos mecanismos de refuerzo resultan activados mientras estos pensamientos delirantes ocurren, tenderíamos a tomarlos en serio y actuar en consecuencia. Con el paso del tiempo, podrían tornarse en verdaderos delirios.

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Fue en el año 1954 cuando dos investigadores neurocientíficos descubrieron en la Universidad de McGill algo que revolucionaría el aprendizaje y el refuerzo humano y que sorprendería tanto a psicólogos como a fisiólogos de aquella época: afirmaban haber localizado un “centro del placer” en el cerebro de la rata que parecía ofrecer una explicación psicológica a muchas de las conductas realizadas por éstas como por los humanos. Aunque en un principio la teoría de estos investigadores, James Olds y Peter Milner, no parecía tan revolucionaria como sería después, pronto hizo que ampliaran su investigación del aprendizaje con estimulación eléctrica aversiva, a la investigación del refuerzo y su relación con la expulsión de dopamina.

Por lo tanto,  existen un gran número de estructuras neuronales que participan en el sistema de recompensa cerebral, sin embargo, las estructuras más relevantes y reprensentativas serían el haz prosencefálico medial (HPM), el Área Tegmental Ventral (ATV) y el Núcleo Accumbens. El HPM es un conjunto de fibras que parecen conectar el Área Tegmental Ventral (ATV) con el Núcleo Accumbens. Esta conexión es de vital importancia, ya que la estimulación eléctrica del ATV parece producir una liberación de dopamina en varias estructuras encefálicas, sin embargo la más importante es el Núcleo Accumbens, último responsable del refuerzo. Otras investigaciones han descubierto que el HPM funciona igualmente con serotonina y dopamina por lo que su simple estimulación eléctrica también producirá una liberación de dopamina en el núcleo Accumbens.

Estos hechos han sido comprobados con la administración de antagonistas de la dopamina en el HPM, que al no permitir la liberación de dopamina no producían refuerzo alguno en el animal. A pesar de que existen más sistemas de recompensa, éste sería el más efectivo. Participa en la mayoría de nuestras conductas diarias, vitales y evolutivas como el sexo, la crianza, la sociabilidad, la ingesta de alimento y bebida, etc., y en cada una de estas acciones se expulsa una cantidad de dopamina que puede aumentar o disminuir según el grado de necesidad. De ahí que las situaciones nuevas nos estimulen y motiven y que cuando dejan de ser nuevas perdamos el interés por ellas.

Sin embargo, se ha descubierto que la dopamina, aunque necesaria, también está relacionada con algunas conductas desadaptativas como el consumo de drogas (la cocaína es un ejemplo). Este tipo de sustancias, aunque nocivas, acaban creando una fuerte dependencia, en parte debido a la expulsión de dopamina. Mientras que con la aparición repetida de recompensas naturales (comida) el sistema dopaminérgico va reduciendo paulatinamente la expulsión de dopamina hasta extinguirse, con las drogas esto no sucede (se deberá aumentar las dosis para producir los mismos efectos).

La dopamina se encuentra relacionada con la depresión. Los antidepresivos comunes del pasado únicamente incluían dopamina, para paliar los efectos del estado de depresión. Se conoce que en la actualidad, estos fármacos mezclan tres sustancias esenciales en nuestro organismo: dopamina, que funciona de una manera rápida y precisa; serotonina, que funciona más a largo plazo; y la noradrenalina, que aumenta la atención. Los anti-psicóticos, administran antagonistas de la dopamina, para reducir sus efectos adversos.

Fuente: Carlson, R. (2010). Fisiología de la conducta. Ed. Pearson, 8ªedición.

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