Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘DSM IV’

El objetivo de este post es el de aclarar las diferencias que existen entre estos dos términos, ya que es muy común creer que puedan tener un mismo significado, esta confusión se da muy a menudo, por eso resulta necesario explicar su distinción.

El DSM IV (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos mentales) define el delirio como: “una falsa creencia basada en una inferencia incorrecta relativa a la realidad externa, que es firmemente sostenida, a pesar de que casi todo el mundo cree y a pesar de cuanto constituye una prueba o evidencia incontrovertible y obvia de lo contrario”

La alucinación es definida como: “Experiencia sensorial organizada que es producto de la mente del paciente y que no existe en el mundo externo, las modalidades más frecuentes de las alucinaciones son la auditiva y la visual, y las menos frecuentes la táctil y gustativa.”

Básicamente, como se puede comprobar con las definiciones que aporta el DSM IV, las diferencias que existen entre estos dos términos son evidentes, ya que la alucinación es totalmente inventada por la mente, no es producto de la distorsión de ningún objeto presente, se percibe algo sin tener en cuenta los estímulos externos. En cambio el delirio se produce bajo la distorsión de un estímulo externo. Consiste en una creencia errónea de la realidad sobre un hecho u objeto existente.

Ambos síntomas tienen en común, que los individuos quienes los padecen están totalmente convencidos de que lo que perciben es totalmente real, y no admite discusión. Dichos individuos, se suelen dar cuenta del problema al intentar compartir sus experiencias perceptivas con quienes les rodean. Ambos son síntomas psicóticos característicos, sin que necesariamente formen parte de una  patología, pueden aparecer en situaciones de estrés, bajo déficits sensoriales, o por causas externas como intoxicaciones debidas a diferentes medicamentos y drogas.

Bibliografía:

  • DSM-IV. American Psychiatric Association. (1994). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (4th ed.). Washington, DC.

Read Full Post »

        La persona que padece este trastorno puede adoptar hasta cien identidades distintas, en ciertos casos cada una de estas identidades son completas, con gestos propios, tono de voz y respuestas fisiológicas, independientes la una de otra, en otros casos sólo se diferencian las identidades por algunas características concretas.

        En otros tiempos a este trastorno se le llamaba “Trastorno de personalidad múltiple”. El DSM IV, modificó el nombre de este trastorno llamándolo trastorno de identidad disociativa, debido a que lo que define a este trastorno es que los aspectos de la identidad del individuo están disociados. La identidad “huésped” es por lo general la que se convierte en paciente y va a pedir tratamiento. En un caso clínico se presentó una persona que tenía 3 identidades o alter ego totalmente diferentes.

     Una vez en el hospital los psicólogos pudieron concluir las causas y la aparición de cada una de las identidades, una de ellas, la más racional y sosegada apareció a los 6 años de edad, al presenciar a su madre apuñalando a su padre, la segunda identidad, un hombre obsesionado con los temas sexuales, apareció por el hecho de que su madre, en privado, lo vestía de niña entre los 9-10 años de edad. La tercera identidad de este individuo era la más conflictiva y agresiva, que le llevo a tener más de un problema debido a las conductas violentas, surgió, tras recibir una paliza por parte de una pandilla de jóvenes.

         De esta forma se comprueba la vital importancia de tales hechos traumáticos para una persona, que en este caso utiliza una tendencia natural a “disociarse” como fuga de escape, a la creación de distintas identidades que hagan frente a dichas situaciones. Una forma de liberar la tensión reprimida. También se relaciona con una falta de apoyo social durante o después del abuso. La amnesia disociativa y los estados de fuga también son reacciones claras a fuertes tensiones vitales.

Criterios para su diagnóstico DSM IV

A) Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno de sí mismo)
B) Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.
C) Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
D) El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o una enfermedad médica (por ejemplo, crisis parciales complejas).

       Hay personas que tienen más vulnerabilidad a experimentar la disociación del evento traumático bajo este trastorno, son personas sugestionables, que se valen de la disociación para escapar del suceso traumático que les causa malestar. Cuando el trauma se hace insoportable la persona se escuda en identidades disociadas múltiples. Las personas menos sugestionables, sin embargo, tienden, ante un hecho de estas características, presentar un Trastorno por estrés postraumático (TEPT).

        La mayor parte de los estudios indican que el TID está causado por traumas infantiles. Putnam y otros (1986) examinaron 100 casos y descubrieron que 97 de los pacientes habían experimentado en algún momento traumas significativos, por lo general abuso sexual o físico.

Fuente: Barlow, D.H. (2003) Psicopatología. Ed Thomson.

Read Full Post »

Los individuos que presentan el trastorno paranoide de la personalidad tienden a generalizar de forma injustificada, e interpretar las acciones de los demás hacia él como conductas malintencionadas. De este modo el afectado, malinterpreta el comportamiento de los que interactúan con él, por lo general de forma negativa. Al contrario de la esquizofrenia paranoide, este trastorno no conlleva delirios ni alucinaciones. Este tipo de trastorno de la personalidad como cualquier otro  constituye un malestar para aquellos que lo rodean y para el propio afectado. La alteración se localiza en el carácter, en el rasgo de la personalidad, con patrones de comportamiento inadaptado.

Según el DSM-IV (manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) las características esenciales para el diagnóstico de las personas que sufren este trastorno, son las de una desconfianza general hacia los demás, interpretando injustificadamente de forma maliciosa en diversos contextos las intenciones de los individuos que le rodean. Albergando rencores durante largos periodos de tiempo, sospechando intenciones ocultas maliciosas de los demás. Desconfianza sobre la lealtad de los amigos hasta la fidelidad de la pareja. Generando un malestar constante de angustia para el afectado, ya que considera que no puede confiar en nadie. Se produce más en varones que en mujeres, y tiene una prevalencia del 0,5 – 2,5% de la población general.

Existe predisposición genética para este trastorno, está relacionado con personas que tienen algún familiar con esquizofrenia crónica o trastorno delirante. pero la sociedad y el contexto familiar serán los determinantes para que se manifieste. La familia se considera como un eslabón primario, que debe actuar como generadora de relaciones afectivas, positivas y estables para lograr el desarrollo de un individuo sano emocionalmente.

Read Full Post »