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Posts Tagged ‘Relaciones románticas’

Son muchos los factores que influyen en el bienestar que una persona siente con su pareja. En una noche cualquiera, cuando ambos miembros duermen juntos, pueden darse múltiples posturas. Sin embargo, cada pareja tiene su propio patrón de comodidad en la cama, que puede ir variando según lo bien que se sientan juntos.

¿Qué dice de nuestra relación nuestra postura al dormir? En Parship, expertos en relaciones sentimentales han estudiado el estado de las parejas de enamorados y han corroborado que la postura que se adquiere involuntariamente a la hora de dormir es distinta según el estado de la relación:

  • Fugitivos: descansando de lado, con las piernas ligeramente encogidas, como en posición fetal. Se mira hacia el mismo lado que la pareja, pero sin tocarla. Esta posición refleja una relación equilibrada pero más racional que sentimental.
  • Cabeza con vientre: cuando uno apoya la cabeza para dormir en la barriga del otro, es señal de que la relación es muy afectuosa y hay mucha complicidad entre los dos. Existe un equilibrio excelente y está claro cuál de los dos es el dominante.
  • De caballito: uno duerme de lado y el otro se monta en su espalda, rodeándolo con los brazos por detrás. El que monta espera más en algún aspecto de la relación y está más involucrado en su mantenimiento que el otro.
  • De cucharita: los dos se acomodan uno contra la espalda del otro, como si fueran dos cucharas pegadas. Según los expertos,  esta posición es la más identificativa como símbolo de una relación de pareja equilibrada a la perfección.
  • La sumisión: uno de duerme a cierta distancia, mientras que la mano del otro descansa en su cuerpo. El apoyar la mano en el cuerpo del otro es indicativo de que el que lo hace siente cierta inferioridad y falta de seguridad frente a la persona en la que se apoya.
  • Los mimos: uno imita la posición del otro durante el sueño. Es indicativo de una compenetración a nivel espiritual muy fuerte e inconsciente entre los dos miembros de la pareja.
  • Espalda con espalda: si se están tocando, indica una confianza total del uno en el otro.
  • La evasión: también de espalda contra espalda, pero es una variante de la postura anterior, con connotaciones negativas. Aquí no hay ni un solo punto de contacto entre ambos, y eso equivale a un deterioro de la pareja en términos de romance y pasión.
  • Amontonados: si cada uno duerme mirando hacia un lado distinto y con las piernas entrelazadas en las del otro, está presente un deseo de intimidad y de contacto muy grande entre ambos. A los dos miembros les resulta prácticamente imposible mantenerse separados, ni siquiera por la noche.
  • El abusivo: uno acapara la mayor parte de la cama y deja al otro un espacio muy reducido. El que ocupa más espacio es el dominante en la pareja. Además, muestra egoísmo respecto a sus necesidades en la pareja y es menos empático con la otra persona de lo que ella lo sería con él.

El estudio ha sido validado como efectivo y los resultados de la relación postura al dormir – estado de la pareja se han verificado. La satisfacción con la pareja es algo que se manifiesta involuntariamente a lo largo de todo el tiempo que se pasa con ella. Si no se está satisfecho, se nota en pequeñas miradas, silencios o confrontaciones sin importancia que pueden llegar a agravarse. De la misma forma, prestar atención a cómo duerme esa persona también puede ser buen indicativo de si es feliz a nuestro lado.

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Las relaciones románticas son aquellas en las que dos personas deciden voluntariamente pasar el tiempo juntos, conocerse íntimamente, mantener relaciones sexuales, implicarse emocionalmente, y en definitiva corresponder y ser correspondido afectivamente.  Puede esto llamarse noviazgo o como se quiera. El asunto que pretendo tratar es el de cómo se inician estas relaciones, que las hace satisfactorias, y cuáles son los factores que las mantienen.

Cada uno de estos temas dispone de diferentes componentes. Las relaciones de este tipo se pueden iniciar por muchas causas, repasaré algunas de ellas. El acercamiento implica una atracción, la atracción básica que prevalece al principio puede ser la del atractivo físico, aunque también la interacción gratificante que es continuada a través del tiempo puede hacer ver a esa persona más atractiva, y por lo tanto atrayente. Otro factor posible es la reciprocidad, considerar que a esa persona le resultamos atractivo/a puede facilitar un mayor acercamiento e intento de correspondencia. La similitud de personalidad y gustos será otro factor a tener en cuenta. Repasando estos factores, doy cuenta de que las personas que desprenden simpatía, son dicharacheras, se muestran más cercanas mediante sonrisas, conversaciones en las que muestran un interés por la persona con la que tratan, y te hacen sentir de alguna manera, especial. Esas buenas vibraciones, seguridad, y aura de positivismo les hace más atrayentes, aumentan su atractivo, y por consiguiente obtienen un mayor éxito para relacionarse, e iniciar con más facilidad relaciones de las que estamos tratando. Los que no somos así tendremos más reducidas la posibilidades de iniciar relaciones, seguramente.

Una vez iniciada la relación lo que hace que resulte satisfactoria depende ya de cada cual lo que considere importante para sí. A grandes rasgos se puede determinar que estas satisfacciones tienen que ver con el grado de intimidad, la confianza que se tengan, el componente  gratificante de la sexualidad, la correspondencia mutua que sea estable, y se  impliquen en la relación más o menos por igual sin que haya un desequilibrio. Al principio de la relación pueden surgir conflictos, la forma que tengan de afrontarlos podrá fortalecer la relación, haciéndola más resistente. Por lo que los conflictos son necesarios en la relación, la ponen a prueba. El principio puede predecir el rumbo de la relación, si se comienza con impaciencia, inseguridad, falto de ilusión, y sin expectativas de futuro, los conflictos posiblemente  sean una constante, que no se puedan dominar, ni afrontar, por lo que antes o después llega el fin de la relación, en el que ambos componentes se ponen de acuerdo, o uno de ellos da el paso definitivo.

Pero todo esto de lo cual he hablado, aun yendo bien, no es determinante para que una relación se mantenga, e incluso puede no ser satisfactoria la relación y mantenerse, ya que el componente que prevalece para la conservación de la pareja es el compromiso, el cual determina la implicación, insistencia, y el coste emocional y conductual que se está dispuesto a ofrecer, permitiendo una transformación que va de las características individuales hacia las centradas en la pareja, y el bienestar de la relación por encima del beneficio individual.  Esto, por supuesto, necesita un proceso, el cual conlleva tiempo, por lo que al inicio de la relación el compromiso es bajo, lo que hace que aumente es la dependencia que se tiene de la pareja. Con dependencia, me refiero a la de que te influya el comportamiento de la otra persona, sus gustos, lo que piense, y lo que haga. No la dependencia de subsistir mediante el afecto que te pueda dar esa persona,  y que el valor de uno mismo dependa de ese vínculo afectivo. Al existir una mayor dependencia de la que podríamos llamar “sana”  aumentará el compromiso, al igual que la dependencia se adquirirá a través de las variadas situaciones experimentadas y abordadas por la pareja, inhibiendo los conflictos y promoviendo el bienestar conjunto.

A gran escala y sin meterme mucho en detalles, considero estos factores como esenciales para el inicio, satisfacción y mantenimiento de una relación romántica. Si se dan cuenta no he hablado del amor… Supongo que irá implícito de alguna manera en cada uno de esos componentes.

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