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Posts Tagged ‘Trastorno’

En esta entrada se continuará con los trastornos de personalidad como continuación del artículo publicado anteriormente sobre este tema.  Desarrollaremos en este caso los trastornos de la personalidad pertenecientes al núcleo ansioso.

  • Trastorno de personalidad obsesiva-compulsiva: La persona obsesiva-compulsiva se preocupa por el orden y se esfuerza por ser perfecta. La gran necesidad de orden puede manifestarse en la atención a los detalles por parte de la persona, sin importar cuán triviales sean, y la afición por las reglas, rituales, horarios y procedimientos. Estas personas tiene estándares muy altos para si mismas; nunca están satisfechos con su labor. El extremado deseo de perfección puede, en realidad, llegar a reducir la productividad de una persona. Otra característica es la devoción al trabajo a expensas de su tiempo libre y amistades. Cuando se toman un tiempo libre prefieren dedicarlo a tareas serias como hacer colecciones o jugar al ajedrez. Escogen tareas muy demandantes que requieran gran atención a los detalles, incluso sus juegos se parecen mucho a un trabajo. La persona obsesiva-compulsiva también se muestra inflexible con respecto a la ética y la moral. Establece principios elevados para si mismo y tienden a seguir la ley al pie de la letra. Son muy escrupulosos y esperan que los demás también sean de esa manera. Tienen grandes problemas para trabajar con otra gente, porque sólo hay una forma correcta de hacer las cosas: su manera.
  • Trastorno de personalidad evitativa: La característica principal de este trastorno es un sentimiento de inadecuación penetrante y una gran sensibilidad a la crítica de otros. Una persona evitativa hará todo lo que esté en su mano por evitar situaciones en las que otros puedan tener oportunidades para criticarla. Ese fuerte miedo a la crítica y a la desaprobación puede hacer que un evitativo se aísle socialmente para evitar todas las oportunidades de crítica, restringirá sus actividades siempre que prevea una potencial situación de riesgo en la que quedaría expuesta a los demás y sentiría vergüenza. Sus sentimientos son heridos con facilidad, y parecen vulnerables e inhibidos en interacciones sociales, ocultando sus propios puntos de vista, opiniones o sentimientos por miedo a hacer el ridículo; tienen una autoestima muy baja y se sienten inadecuados para muchos desafíos de la vida diaria.
  • Trastorno de personalidad dependiente: Es una necesidad excesiva de ser cuidado, mimado y que le digan qué hacer. Las personas dependientes actúan de forma sumisa, para animar a otros a hacerse cargo de la situación. Necesitan apoyo y consejo constante, y con gusto cederán la responsabilidad de sus decisiones a alguien más. Debido a su temor a perder la ayuda de otros, evitan los desacuerdos con aquellos de quienes son dependientes, podrían incluso mostrarse de acuerdo con decisiones u opiniones que sienten que están mal para evitar hacer enfadar a las personas de las que dependen. Los sujetos que creen que son incapaces de cuidarse a si mismos pueden tolerar muchos abusos con el fin de mantener los lazos con personas que cuidarán de ellos.

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Como continuación del artículo publicado anteriormente en el blog sobre los trastornos de personalidad. En este caso vamos a desarrollar los  pertenecientes al núcleo excéntrico.

 

  • Trastorno de personalidad esquizoide: La persona esquizoide está distanciada de las relaciones sociales normales. No muestra ningún interés o necesidad de relaciones íntimas o amistades. La familia suele significar poco para estas personas, y no obtienen la satisfacción habitual al formar parte de un grupo. Llega al extremo de ser totalmente indiferente a los demás, ni se molesta por las críticas ni le animan los cumplidos. De manera frecuente eligen hobbies solitarios como el coleccionismo, y prefieren trabajos que consistan en tareas mecánicas y abstractas. Generalmente el esquizoide experimenta poco placer con las experiencias corporales o sensoriales, como comer o el sexo. En ocasiones la persona esquizoide es pasiva frente a sucesos desagradables y no responde de forma efectiva ante los sucesos importantes.
  • Trastorno de personalidad esquizotípica: Mientras que el esquizoide es indiferente a la interacción social, el esquizotípico está enormemente incómodo en todas sus relaciones sociales. Muestran una gran ansiedad ante cualquier situación que les obligue a relacionarse, especialmente si es con extraños. Este tipo de personas sienten que son diferentes de los demás o que no encajan en el grupo. Cuando se ven forzadas a interactuar con un grupo desconocido no necesariamente se vuelven menos ansiosas conforme pasa el tiempo y se familiarizan con éste, al contrario, se pondrán cada vez más tensos. Se trata de personas extrañas y excéntricas; es frecuente que sean altamente supersticiosos, que crean en fenómenos psíquicos o paranormales que están fuera de las normas de su cultura. Pueden creer en la magia en que poseen algún poder. A menudo tienen percepciones inusuales que lindan en alucinaciones, como sentir que otros las observan o escuchar susurros con sus nombres.
  • Trastorno de personalidad paranoide: La persona paranoide es en extremo desconfiada de otros y los ve como una amenaza constante. Estas personas asumen que los demás están para ser explotados y engañados. Sienten que han sido heridos por otros y están preocupados por las dudas acerca de las motivaciones de los demás. Una persona paranoide jamás revelará datos personales a otros, pues está seguro de que serán utilizados en su contra. A menudo malinterpreta los eventos sociales, pudiendo generar un conflicto a raíz de un simple «Buenos días». Estas personas están en constante búsqueda de significados ocultos y motivaciones disimuladas en los comentarios y comportamientos de los demás. Son muy rencorosos y reacios a olvidar y perdonar incluso altercados menores, fruto de su desconfianza. Las personas con trastorno de personalidad paranoide están en riesgo de dañar a aquellos que amenazan sus sistemas de creencias. Su naturaleza argumentativa y hostil puede provocar una respuesta combativa en otros. Esta respuesta hostil de otros, a su vez, valida la suspicacia original de los paranoides de que los demás están en su contra.

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¿Qué es un trastorno de personalidad?

Un trastorno de personalidad es un patrón perdurable de experiencia y comportamiento que difiere en gran medida de las expectativas de la cultura del individuo. Un trastorno de personalidad se manifiesta generalmente en más de una de las siguientes áreas: cognición (en cómo piensa una persona), afectividad (en cómo se siente), funcionamiento interpersonal (en cómo se lleva con otros) o en su control de los impulsos. El patrón es rígido y se exhibe a lo largo de una variedad de situaciones, llevando a la angustia o a problemas en áreas importantes de la vida, como el trabajo o las relaciones.

El patrón de comportamiento que define el trastorno de personalidad de manera típica tiene una historia larga en la vida de la persona y con frecuencia puede ser rastreado hasta manifestaciones en la adolescencia o incluso en la niñez. Para ser clasificado como un trastorno de personalidad, el patrón no debe ser resultado de abuso de drogas, medicación o una condición médica.

Variedades de trastornos de personalidad

El DSM-IV (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) enumera diez trastornos de personalidad. Éstos, a su vez, se reparten en tres grupos.

  • Núcleo errático: las personas que son diagnosticadas con trastornos que pertenecen al grupo errático tienden a tener problemas con el control emocional y dificultades específicas para llevarse bien con otros. Las personas con uno de estos trastornos frecuentemente parecen dramáticas y emocionales y son impredecibles. Este grupo consiste en cuatro trastornos de personalidad: antisocial, limítrofe, histriónica y narcisista.
  • Núcleo excéntrico: este grupo de trastornos de personalidad contiene rasgos que se combinan para hacer a las personas incómodas desde el punto de vista social y diferentes por completo. La mayor parte de la excentricidad de estos trastornos tiene que ver con la forma en que la persona interactúa con otros. Este grupo está formado por los trastornos de personalidad esquizoide, esquizotípico y paranoide.
  • Núcleo ansioso: consiste en patrones de comportamiento dirigidos a evitar la ansiedad. Los trastornos de este núcleo ilustran la paradoja neurótica: aunque un patrón de comportamiento resuelve de manera exitosa un problema para la persona, puede crear otro problema de igual o mayor gravedad. Este núcleo engloba los trastornos evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo.

En próximas entradas del blog desarrollaremos cada uno de los diez trastornos de personalidad que hemos mencionado.

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