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Propuesta de examen PIR justo

“Dile al Ministerio que haga un examen PIR más válido y fiable” Este es el título de la propuesta creada en la página actuable, dedicada a crear peticiones donde las personas pueden firmar digitalmente con sus datos para luchar juntos contra las injusticias. Dicha página, tiene como finalidad “cambiar el mundo” por un mundo más justo y equilibrado.

A continuación el texto de la propuesta creada para un examen PIR más válido y fiable:

Estimados responsables de las pruebas para el acceso a la Formación Sanitaria Especializada (FSE) para la especialidad de Psicología Clínica:

Como ustedes bien saben, la ratio de plazas/aspirantes para el examen PIR es el más alto de todas las pruebas selectivas que cada año convocan. Los datos de esta convocatoria hablan por sí solos:

Titulación Aspirantes Plazas Ratio (de menor a mayor)
MEDICINA 13584 6707 2,03
FARMACIA 1388 309 4,49
RADIOFISICA 301 34 8,85
BIOLOGIA 734 52 14,12
QUIMICA 271 19 14,26
ENFERMERIA 7828 1002 17,79
PSICOLOGIA 3693 141 26,19

Este año, además, el número de aspirantes para el PIR se ha incrementado en cerca de un 17’3% respecto al año anterior, mientras que las plazas lo han hecho sólo en un 3’5%, haciendo la competencia mucho más dura. Y esta es la tónica que seguimos cada año.

Dejando aparte la cuestión de que la Salud Mental está infra-atendida por el sistema sanitario público de este país, que en realidad debería ser la reclamación básica que deberíamos hacerles, la cuestión es que año tras año los psicólogos que queremos especializarnos nos enfrentamos a un examen del que, dado que tiene que hacer de “filtro” de los más preparados, esperamos que esté diseñado para que de verdad discrimine entre los que más han estudiado. La esperanza de todo aspirante a PIR es sacar plaza, y en caso de no hacerlo que sea porque en un examen fiable ha tenido éxito quien deba tenerlo.

Desgraciadamente al examen PIR le falta aún mucho para llegar a una fiabilidad aceptable, y esto se debe a una serie de características que cualquiera con varias convocatorias a sus espaldas (que es la situación más frecuente en el PIR) conoce bien, y que con el presente escrito pretendemos exigir que se subsanen:

1. Demasiadas preguntas ambiguas: un formato test tiene el requerimiento de que sus preguntas sean verdaderamente objetivas, y no debería haber ni una sola para cuya respuesta se necesite de un criterio subjetivo. Sin embargo en este examen las hay. No son la mayoría, pero dense cuenta de que un error en una pregunta puede suponer la diferencia entre tener plaza y no tenerla, o entre tener plaza en tu ciudad de origen o tener que someterte a un traslado.

2. Falta de interés aparente en la redacción de preguntas (trabajo mal hecho): es frecuente que no haya coherencia sintáctica entre enunciado y alternativas, que haya oraciones mal construidas que dificulten la comprensión, que se utilicen construcciones equívocas y, principalmente en esta convocatoria, montones de errores tipográficos que pueden llegar a alterar el significado de las alternativas (como “efectividad” y “afectividad”). Ver una pregunta anulada en la plantilla de respuestas en su primera publicación cuando el opositor ha sabido responderla implica un perjuicio serio para el aspirante que pierde puntos en su nota por culpa de la falta de profesionalidad del ministerio. El examen debería ser revisado por alguien antes de su impresión masiva.

3. Abuso de preguntas en las que no se especifica según el criterio de qué autor o teoría debe responderse: la naturaleza del conocimiento en Psicología no es como el de las otras disciplinas que pasan por la FSE; no es una ciencia exacta ni la mayoría de veces hay una única respuesta indiscutible. La diversidad de escuelas, teorías y autores que abordan un mismo tema son susceptibles de ser preguntados, y cuando se haga debe especificarse a cuál de ellos se refiere la pregunta, algo que no se hace suficientemente. Un ejemplo paradigmático son las preguntas sobre los miedos evolutivos que cada año insisten en preguntar olvidando que hay más de un autor con su tabla personalizada acerca de ellos.

4. Prioridad injustificada que se le da al criterio de algunos profesores de las universidades españolas: no pasa desapercibido a ningún opositor que sólo aceptan como correcto lo que se diga en determinados manuales concretos, como p. ej. los de Belloch o Marino, aunque se aporten en las impugnaciones materiales de otros manuales igualmente serios que avalan otras alternativas. Este examen debe ser objetivo, y no una plataforma para dar propaganda o mayor prestigio a algunas personalidades. La Psicología es más amplia que la redactada en unos pocos manuales de personas muy concretas. De hecho ustedes mismos imponen un temario abierto, aunque después no actúan en consonancia con ello. En todo caso, si desde el Ministerio tienen la norma establecida de dar por veraz únicamente lo que ponga en determinados libros, entonces lo coherente es acotar el temario especificando exactamente los libros que hay que estudiar. De esta manera sería válido no aceptar ningún manual ni criterio alguno diferente a los de los establecidos en la convocatoria. Lo contrario (es decir, lo que ocurre a día de hoy) hace que el proceso esté viciado o sesgado, provocando indefensión a quien se estudia un conocimiento científico válido pero por otros libros diferentes a los “favoritos” del tribunal.

5. Falta de transparencia en las impugnaciones: el tribunal o comisión no justifica nunca sus decisiones acerca de las impugnaciones cuando es algo que se hace en otras oposiciones de manera formal y pública. Se deja al criterio de experto, infalible, de los que reciben las impugnaciones, ignorando de manera sistemática material que demuestra abiertamente que algunas preguntas son impugnables.

Esta oposición para un psicólogo implica una preparación muy intensa, duradera en el tiempo (hablamos de años), con muchos sacrificios económicos y personales que posteriormente en una muy alta probabilidad no van a suponer la recogida del fruto buscado. Esto es así porque el número de plazas es claramente insuficiente para la cantidad de psicólogos que quiere ejercer por un lado, además de para la atención psicológica posterior de la población española, por otro.

Por este motivo exigimos que desde el Ministerio se haga un estudio formal de los problemas del examen PIR y su adecuación teniendo en cuenta la situación de desventaja de los psicólogos. Para ello les remitimos como antecedente a un estudio realizado por autores de las Universidades de Sevilla y Oviedo, publicado en Papeles del Psicólogo, 2011. Vol. 32(3), pp. 254-264, en el que ya se denuncian de forma empírica las deficiencias sobre todo formales del examen PIR. Pueden encontrar el artículo disponible en esta dirección:

http://www.papelesdelpsicologo.es/pdf/1985.pdf

Con esta exigencia sólo se solicita lo más básico: que el examen sea riguroso, serio, y sobre todo con preguntas apropiadas para discriminar conocimientos; todo ello en un proceso transparente y justo. Aspectos de los que adolece el examen y que esperamos que, con este escrito, los subsanen los responsables de esta situación de una vez por todas.

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La hipoxia tisular, ya sea de mayor o menor intensidad,  se caracteriza por una disminución o ausencia metabólica de oxigeno o glucosa, que incrementa la muerte neuronal por necrosis o apoptosis. Estos efectos presentan mayores consecuencias cuando se trata de niños, ya que las afectaciones son mayores en su desarrollo mental, puesto que aún existen regiones cerebrales que no han tenido un proceso de madurez necesario para las funciones psicológicas superiores, así como funciones inferiores sensio-motoras que son de suma importancia para seguir avanzando en el desarrollo del niño.

Los desencadenantes para que ocurra una hipoxia tisular pueden ser provenientes de lesiones agudas en el SNC, como trastornos craneoencefálicos (TCE), accidentes cerebrovasculares (ACV) o asfixias (ASF). Entre estas lesiones agudas se da con menor frecuencia en los niños los ACV que se produce en niños prematuros, o  malformaciones en venas y arterias cerebrales, en cardiopatías severas o en anemia falciforme. Según los últimos informes las lesiones por TCE o ASF se han incrementado debido a una mayor tasa de accidentes automovilísticos, accidentes por descuidos de los padres o caídas y golpes mientras jugaban.

La asfixia puede ser perinatal, por ahogamiento o por un paro cardiorrespiratorio. La asfixia más frecuente suele ser perinatal. Se debe a una falta de oxígeno que puede ocurrir antes del nacimiento, durante el embarazo, el parto o después del nacimiento, si no es tratada a tiempo con rapidez puede agravarse la patología considerablemente.

Los factores más frecuentes asociados a la asfixia perinatal son:

Factores preparto

Factores intraparto

Hipertensión con toxemia gravídica Distocia de presentación
Anemia o iso-inmunización Actividad fetal disminuida
Hemorragia aguda Frecuencia cardíaca fetal anormal
Infección materna Meconio en líquido amniótico
Diabetes Hipertonía uterina
Rotura Prematura de membranas Prolapso de cordón
Gestación post-término Circulares irreductibles

            La gran mayoría de asfixias perinatales suelen ser de origen intrauterino, durante el parto en la expulsión (85%). La incidencia de asfixia, teniendo en cuenta la definición diagnóstica en los diferentes centros de salud, se estima en alrededor de un 0,2% a un 0,4% de los recién nacidos.

Las principales regiones cerebrales afectadas por estas lesiones isquémicas-hipóxicas, son el hipocampo, influyendo en el deterioro de la memoria, el stratum, afectando a las emociones, y las regiones frontales que intervienen en la motricidad. Estas regiones son especialmente vulnerables a la falta de oxígeno, en el desarrollo cerebral del niño, ya que son regiones psicológicas superiores en periodo de formación para el apoyo en el aprendizaje del niño. El grado en el que se vean afectadas dependerá en la intensidad y duración de la asfixia.

Actualmente los indicadores que se estiman para el diagnóstico de asfixia perinatal son:  el puntaje de Apgar entre 0-3 después del 5º minuto y la acidosis metabólica, un pH inferior a 7.00 en la arteria umbilical.

Cuando existe un conflicto (entendido como la confrontación de puntos de vista discrepantes), uno de los principales factores que determinan cómo será resuelto es el estilo de comportamiento de las partes implicadas. Por estilo de comportamiento se entiende la organización intencional de signos verbales y no verbales que permiten comunicar una información directa sobre el objeto de juicio, así como la intención presente y futura de la persona que lo adopta. Por ejemplo, un estilo de comportamiento consistente se caracteriza por la adhesión firme a un postulado o creencia, por la evitación de las contradicciones e incluso por elaboración de una prueba lógica para demostrar la solidez de esa creencia a la que uno se adhiere. Otros estilos pueden ser la autonomía, la equidad o la rigidez.

Moscovici defiende que las minorías pueden ejercer influencia social siempre que su estilo de comportamiento sea consistente a la hora de mantener su posición. La consistencia en el comportamiento tiene dos componentes. En primer lugar, los miembros de la minoría deben mantener una posición estable a lo largo del tiempo. Cuando esto sucede decimos que existe consistencia diacrónica. El otro componente de la consistencia, la sincrónica, tiene que ver con que todos los miembros de la minoría deben expresar su postura de forma consistente, sin fisuras ni contradicciones.

Moscovici, Lage y Naffechoux (1969) realizaron un experimento para intentar demostrar que, si se dan las condiciones explicadas arriba, es posible que una minoría influya sobre el criterio de la mayoría. En este experimento los sujetos trabajaban en grupos de seis personas, dos de los cuales eran en realidad cómplices del experimentador. La tarea consistía en determinar el color y la intensidad luminosa de una serie de diapositivas que, en realidad, eran todas azules. Al comenzar, todos los sujetos se sometían a un test de daltonismo con el fin de que todos los participantes tuvieran claro que el resto veía correctamente. Una vez aplicada esta prueba, se les presentaba una serie de 36 diapositivas. En la condición de minoría consistente, los cómplices respondían “verde” en todas las ocasiones, lo cual les hacía diacrónica y sincrónicamente consistentes. En la condición de “no consistencia” respondían “verde” sólo en 24 ocasiones. En la condición de control los sujetos eran todos ingenuos.

Sólo un 0,25% de los sujetos de la condición de control mencionaron alguna vez el color verde en sus juicios. En la condición en la que existe una minoría con un comportamiento no consistente el porcentaje es algo mayor, 1,25%, pero la diferencia no es significativa. Frente a estas condiciones, cuando el comportamiento de la minoría es consistente, los sujetos de la mayoría contestaron “verde” un 8,42% de las veces. En cuanto al porcentaje de sujetos, un 32% de los miembros de la mayoría mencionó en alguna ocasión el color verde.

Lo que acabamos de comentar es la influencia de la minoría sobre los juicios públicos, los emitidos en voz alta en presencia de los demás. En otra parte del experimento se presentaron en privado a cada sujeto otras 16 diapositivas para que dijera si eran azules o verdes. Tres de ellas eran azules, tres verdes y el resto verdiazules. Lo que se observó es que, a diferencia de los sujetos del grupo control, los sujetos de las condiciones experimentales juzgaban las diapositivas verdiazules más verdes que azules. Además, esta tendencia se acentuaba en los sujetos que en público no habían dado un juicio de “verde”, lo cual se interpreta como indicativo de que la complacencia en público no es una condición necesaria para obtener un cambio privado en los juicios. El experimento que acabamos de resumir muestra claramente que una minoría consistente puede tener un claro efecto sobre los juicios públicos y privados que emiten los miembros de un grupo mayoritario.

Asch (1951) ideó uno de los paradigmas experimentales que han marcado un hito en el campo de la influencia social y en el de la psicología social en general. Paradójicamente, su objetivo era plasmar en hechos la existencia de un individuo autónomo y defensor en contra de todo de la verdad. En su primer estudio invitó a siete estudiantes a participar en un experimento sobre discriminación visual. La tarea de estas personas era bastante sencilla: tenían que decidir en 18 ocasiones cuál de tres líneas era semejante en longitud a una línea patrón. En cada una de las comparaciones había efectivamente una línea patrón, mientras que las otras dos eran diferentes. La tarea era muy fácil, como lo pone de manifiesto el hecho de que en un grupo control de 37 sujetos, que decidieron sus juicios en solitario, 35 no cometieron ningún error, una persona cometió un error y otra cometió dos errores. En conjunto se produjo un porcentaje de errores despreciable (0,7%). En la condición experimental los sujetos, sentados en semicírculo, debían dar sus juicios de viva voz y en el orden en que estaban sentados, del puesto 1 al 7. En realidad sólo existía un único sujeto (en el puesto número 6), puesto que el resto eran cómplices que, en cada comparación, respondían de manera unánime según lo acordado con el experimentador. En las seis comparaciones “neutrales” (las dos primeras y otras cuatro distribuidas a lo largo de la sesión) los cómplices respondían correctamente. En las restantes 12 comparaciones respondieron unánimemente de forma incorrecta. Las comparaciones neutrales, especialmente las dos primeras, servían para no levantar sospechas en el sujeto y evitar que éstos atribuyeran los errores a posibles problemas visuales de los cómplices.

Los resultados de este experimento muestran el tremendo impacto en un sujeto aislado de una mayoría obviamente equivocada pero unánime. En comparación con el grupo de control, que como se recordará sólo cometía un 0,7% de errores, los sujetos experimentales cometieron casi un 37% de errores. No todos los sujetos cometieron el mismo número de errores, pero resulta interesante observar la distribución de éstos. Sólo un 25% de los sujetos no cometió ningún error (frente al 95% de la condición de control). Además, un 28% cometió ocho o más (de doce posibles), mientras que el resto cometió de uno a siete errores.

Los resultados del experimento de Asch se han obtenido posteriormente en numerosas ocasiones, utilizando diferentes poblaciones y diferentes tareas.

En la cultura occidental moderna se viene considerando que la autoestima global es un atributo psicológico de importancia cardinal. Cuando se posee en abundancia se aclama como panacea para problemas psicosociales como la delincuencia, la violencia y la neurosis. Cuando escasea se prescribe como remedio. No obstante, la acumulación de resultados está aumentando el escepticismo sobre la validez de la autoestima como remedio para éstos y otros males.

Problemas metodológicos
Aunque exista una correlación genuina entre la autoestima y cierta variable de interés, todavía está por asegurar la dirección de esa relación. Sin un estudio longitudinal, un análisis de ecuaciones estructurales o una manipulación experimental no es posible descartar la posibilidad a priori de que la autoestima sea una consecuencia más que una causa de la variable de interés. Por ejemplo, aunque se ha demostrado que la autoestima elevada va acompañada de extroversión no está claro cuál de los dos es el antecedente.

Autoestima y rendimiento
La relación entre autoestima y rendimiento en ámbitos académicos parece ser muy débil, puesto que las correlaciones tienden a ser modestas y variables. Además, la autoestima tiende a aparecer más como consecuencia que como efecto, y por si fuera poco, las intervenciones dirigidas a aumentar la autoestima o bien no consiguen influir sobre el rendimiento académico o más bien lo deterioran a través de un aumento de la complacencia.

Salud psicológica
El correlato más claro de la autoestima es el bienestar subjetivo, ya que predice de manera importante y consistente las medidas de satisfacción vital  y diferentes medidas de felicidad. También existe una relación negativa entre  la autoestima e indicadores de malestar psicológico: ansiedad, depresión, desesperanza y neuroticismo. Estudios experimentales y longitudinales muestran que la autoestima puede ser considerada como un mecanismo efectivo de enfrentamiento. Se ha encontrado que la autoestima puede tener un efecto adaptativo simple y que actúa mitigando la ansiedad en momentos de gran estrés.

Autoestima y salud física
Las pruebas existentes parecen apoyar claramente esta relación, tanto en salud general como en su relación con los indicadores  biológicos de salud. Además, parece guardar una relación  causal con los trastornos de alimentación.

No parece existir una relación clara entre la autoestima y adicciones como el tabaco o el alcohol, como tampoco parece tener una relación directa con la sexualidad. Quizás la autoestima  elevada ejerza efectos opuestos. Por un lado  proporciona autoconfianza para resistir a la presión  social o a las tentaciones de escapismo. Por otra parte, también induce iniciativas  más arriesgadas o prohibidas a  través de las ilusiones de invulnerabilidad.

Agresión y violencia
La sabiduría popular mantiene que una de las causas clave de la agresión y la  violencia puede radicar en una baja  autoestima. Sin  embargo, la literatura científica parece mostrar de manera bastante unánime que aquellos que agreden de hecho se encuentran bastante bien consigo mismos. La relación entre una autoestima elevada y la agresividad se ha intentado explicar desde el modelo del egoísmo amenazado. Desde este punto de vista, las personas de autoestima elevada mantienen visiones considerablemente positivas de sí mismas, de tal forma que es más probable que perciban la discrepancia que emerge de una evaluación negativa por parte de otra persona. Además, dado que se trata de personas con una especial tendencia a la seguridad en sí mismas y a tomar la iniciativa, es probable que enfrentados ante la disyuntiva de aceptar la evaluación negativa con culpabilidad o rechazarla con ira, escojan esta segunda vía de acción.

Comportamiento interpersonal
En los estudios con autoinforme, las personas con alta autoestima informan que son más populares, tener amistades superiores,  llevarse mejor con sus compañeros de trabajo, divertirse más con las interacciones sociales y experimentar mayor grado de apoyo social. Sin embargo, estudios  en los que las evaluaciones las dan compañeros muestran que los posibles beneficios de la autoestima para las relaciones sociales señaladas arriba son más una percepción distorsionada de las personas de alta autoestima que una realidad, puesto que las personas de alta autoestima no son más agradables ni más gustadas por los demás en estos estudios.

La temperatura ambiental es un factor importante a tener en cuenta en el comportamiento humano. Numerosos estudios advierten que las altas temperaturas tienen una influencia real en nuestras vidas sobre nuestra conducta y forma de actuar ante las circunstancias cotidianas. Se han realizado estudios en los que se han encontrado que los suicidios y accidente automovilísticos aumentan considerablemente en los días más calurosos del año, por lo que hay una correlación directa, entre el aumento del calor y el índice de suicidios y accidentes, así como de otras conductas analizadas que se encontraron a consecuencia del calor extremo, aumenta la violencia y el índice de delitos cometidos.

La afectación psicológica es clara, con el  exceso de calor, el comportamiento se desestabiliza,  favoreciendo un desequilibrio orgánico que se manifiesta en estas conductas inadaptadas. El tiempo en España es bastante proclive a estas altas temperaturas, que se dan en exceso en los meses de verano.  En el instituto nacional de estadística se pueden ver estos datos, suicidios para ambos sexos de todas las edades en meses concretos, hayamos que el mes en el que más suicidios se producen correlaciona con los meses más calurosos, Junio 321 y julio con 330 suicidios. Las estadísticas confirman estos datos, ya que existe un mayor índice de suicidios en verano, mayor respuesta a la depresión,  así como de ruptura de parejas, accidentes de tráfico, atracos, y por lo general comportamientos inadaptados. Siempre se atribuyó el calor con características comportamentales tales como mayor alegría, entusiasmo, vivacidad y descontrol. Las que si han podido ser demostradas por sus datos estadísticos en los días más calurosos son las que se han comentado que tienden al desiquilibrio, manifestándose en conductas desadaptativas.

Estadísticas del Centro Salud La Unión (Murcia)

Estación del año en los ingresos

Estación    Pacientes   %

Invierno 3.675 24,3
Primavera 3.879 25,6
Verano 4.181 27,6
Otoño 3.388 22,4

 Aunque estos datos pueden deberse a las temperaturas extremas, por lo menos en el caso de los suicidios y las depresiones, ya que también se ha encontrado como en los países del norte, en los que apenas la gente ve el sol, hay un aumento considerable de depresiones y tendencias suicidas. Con lo que se concluye que los factores meteorológicos cuando son extremos afectan de forma negativa en nuestra conducta, creando un desequilibrio orgánico que nos lleva a un deterioro psicológico, incrementando las actitudes desadaptativas.

Test sobre cómo estudiar mejor

Este test analiza las técnicas de estudio que utiliza el estudiante, para saber si es un buen estudiante. Una vez realizado, y vistos los resultados. El test hace un resumen de qué clase de estudiante eres y cuáles son tus puntos débiles. Para cada uno de los puntos ofrece una explicación de cómo mejorar los hábitos y técnicas de estudio, enfocado en los puntos específicos en los que fallas, en relación a los resultados obtenidos en el test.

Una buena herramienta para analizar los puntos débiles que hay que mejorar como estudiante, que además nos ofrece una explicación sobre cómo mejorar nuestros hábitos y técnicas de estudio, de forma personalizada.

http://test-estudiantes.euroresidentes.es/como-estudiar.html

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